domingo, 17 de mayo de 2009

La noche en blanco



La noche en blanco. Hay un día al año, mejor dicho, una noche en la que la cultura es más gratuita de lo habitual. Pero, por lo contrario, la paciencia sí que tiene un precio. Los museos, esa noche, están abiertos al público sin recargo ninguno más que un dolor de pies y un murmullo incesante en cada sala, cabezas que interrumpen la visión de un cuadro y de muchos.
Una marea humana inunda la capital para encerrarse, más tarde, entre cuatro paredes que desprenden arte. Esa noche, quizá, tendríamos que aprender de la cultura que nos frota al colarse en la cola, esa cultura que huele a horas de espera, la cultura del hablar sin cesar, la cultura humana en si.

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